Hagamos un trato

Compañera,

usted sabe
que puede contar conmigo,
no hasta dos ni hasta diez
sino contar conmigo.

Si algunas veces
advierte
que la miro a los ojos,
y una veta de amor
reconoce en los míos,
no alerte sus fusiles
ni piense que deliro;
a pesar de la veta,
o tal vez porque existe,
usted puede contar
conmigo.

Si otras veces
me encuentra
huraño sin motivo,
no piense que es flojera
igual puede contar conmigo.

Pero hagamos un trato:
yo quisiera contar con usted,
es tan lindo
saber que usted existe,
uno se siente vivo;
y cuando digo esto
quiero decir contar
aunque sea hasta dos,
aunque sea hasta cinco.

No ya para que acuda
presurosa en mi auxilio,
sino para saber
a ciencia cierta
que usted sabe que puede
contar conmigo…

Mario Benedetti Taza de café

Me encanta Dios

Me encanta Dios. Es un viejo magnífico que no se toma en serio. A él le gusta jugar y juega, y a veces se le pasa la mano y nos rompe una pierna o nos aplasta definitivamente. Pero esto sucede porque es un poco cegatón y bastante torpe con las manos.

Nos ha enviado a algunos tipos excepcionales como Buda, o Cristo, o Mahoma, o mi tía Chofi, para que nos digan que nos portemos bien. Pero esto a él no le preocupa mucho: nos conoce. Sabe que el pez grande se traga al chico, que la lagartija grande se traga a la pequeña, que el hombre se traga al hombre. Y por eso inventó la muerte: para que la vida -no tú ni yo- la vida, sea para siempre.

Ahora los científicos salen con su teoría del Big Bang… Pero ¿qué importa si el universo se expande interminablemente o se contrae? Esto es asunto sólo para agencias de viajes.

Viejo sabio o niño explorador, cuando deja de jugar con sus soldaditos de plomo y de carne y hueso, hace campos de flores o pinta el cielo de manera increíble.

Mueve una mano y hace el mar, y mueve la otra y hace el bosque. Y cuando pasa por encima de nosotros, quedan las nubes, pedazos de su aliento.

Dicen que a veces se enfurece y hace terremotos, y manda tormentas, caudales de fuego, vientos desatados, aguas alevosas, castigos y desastres. Pero esto es mentira. Es la tierra que cambia -y se agita y crece- cuando Dios se aleja.

Dios siempre está de buen humor. Por eso es el preferido de mis padres, el escogido de mis hijos, el más cercano de mis hermanos, la mujer más amada, el perrito y la pulga, la piedra más antigua, el pétalo más tierno, el aroma más dulce, la noche insondable, el borboteo de luz, el manantial que soy..

A mí me gusta, a mí me encanta Dios. Que Dios bendiga a Dios.

Jaime Sabines Taza de café

Otro Mundo

Hay otro mundo donde no estoy triste.

Donde habitas a mi lado y las distancias son cortas y franqueables.
Donde mis juguetes no se han ido, y hace un calorcito tibio que me reconforta.
Donde hay comidas en familia y son muy largas, alegres y ruidosas.
Donde mi voz no desentona y siempre tengo a la mano tu mano y en mis ojos los tuyos.
Donde uno no resbala y no espera caer a cada paso.
Donde duermes a mi lado sin sobresaltos,
y nos alimentamos en la boca, y nos enredamos en una sola idea,
que siempre sera distinta, contigo…
Edel Juarez Taza de café

La Tabla

Te quiero como se quieren las cosas buenas,
como quiero a la mañana que ilumina mi cama y tú a mi lado,
te quiero como aquellos nísperos del abuelo,
como al pastor alemán intelectual que fue mi compañero,
como al refresco de uva de poco tamaño de mi infancia.
Te quiero como a la fragancia del primer beso,
como al aliento que me dijo al oído que me amaba,
te quiero como ducha fría de llovizna sobre mi y frente al alba,
como a ese recuerdo inherente que me sorprende de madrugada,
como a la nostalgia de tu ausencia y tu precensia bajo mi mirada.
Te quiero como no imaginas que te quiero,
tanto como mi silencio me permite decirte: "no te vayas",
te quiero con tu huida y tu regreso,
con la imprudencia de tus besos y la caricia de tu alma,
te quiero con tu sonrisa y esa risa en mi almohada,
con tu paz, tus preguntas, tus cosquillas,
y esa duda de no saber como decirme que me amas.
Hussein Chezgalí
…sino fuera por ti SonrisaRosa roja.

Mejor la cama destendida…

Mejor la cama destendida que tu ausencia a mi lado,
mejor sus besos que tu nombre en mi boca,
y yo primavero y otoño en menos de una hora,
mientras la conozco se va uniendo a mi olvido,
esto es un tornillo, un espiral, un ciclo,
esto de no tenerte y buscarte en pechos desconocidos,
en un nombre que no recuerdo,
en un vientre al que no vuelvo,
es un punto más a la lista de fracasos que guardo en el cajón,
junto a tu recuerdo.
Edel Juarez Taza de café